jueves, 2 de febrero de 2012

ROSCÓN DE SAN VALERO




LEVADURA
25 g de harina Fuerte
10 g de levadura
1 g de sal
12 ml de agua y leche

MASA
100 g de harina fuerte
12,5 g de azúcar
20 cc de leche
15 g de mantequilla
1 huevo
Naranja, limón y agua de Azahar y ron

Elaboración:
Amasar la levadura y dejar reposar tapada con film con unos agujeritos en un lugar cálido.
Pesar los ingredientes de la masa y poner a calentar la leche con uno de los azúcares y la mantequilla, hasta que se disuelva todo, sin llegar a hervir.
Hacer un volcán con la harina y poner en su interior el azúcar restante con los huevos. Ir añadiendo la leche que hemos templado, poco a poco, recogiendo la harina desde el interior, sin romper el volcán.
Añadir las esencias en la leche, cuando quede un poquito por añadir.
Cuando la masa esté lisa y elástica, bolear y hacer un agujero, introduciendo el dedo gordo en el centro de la masa y levantándola para darle la forma deseada.
Dejar fermentar hasta que doble su tamaño. Mientras se puede preparar crema pastelera para decorar y cortar frutas confitadas. O picar almendra.
Cuando le falte un poco para hornear, realizamos la decoración deseada. Primero se debe pintar con huevo para que le de brillo.
Hornear a 210 º C durante 8 minutos. Depende del tamaño de la pieza, cuanto más grande, menos temperatura y más tiempo.

Receta extraída de http://www.revistalaocaloca.com

miércoles, 1 de febrero de 2012

REVUELTO DE MORCILLA

Ingredientes:
6 huevos
30 g queso rallado
1 morcilla
20 g de piñones
1 cebolla
2 dientes de ajo
sal
pasas (opcionales, rehogadas en vino blanco)

Elaboración:
Batimos los huevos (y los colamos en el chino, es muy aconsejable cada vez que se hace un revuelto, así evitamos trocitos de cáscara).
Echamos el aceite en una sartén, añadimos el ajo picadito, la cebolla, los piñones, una pizca de sal y los sofreímos, removiendo para que ajo, piñones y cebollas queden bien repartidos.
Limpiamos la morcilla,la vamos deshaciendo con los dedos, y seguimos removiendo a fuego lento unos diez minutos.
Cuando la morcilla empieza a coger color, echamos el huevo y seguimos revolviendo, echando el queso rallado.
Y ya lo tenemos.